En el momento de haber clamado el reto, sintió una fuerte punzada en su brazo derecho, apareciendole una enorme herida sangrante. Huyó con horror a su casa en la calle justicia a través de la plaza del mercado.Para paliar sus miedos y calmar su remordimiento mando a poner en el sitio del suceso una cruz de hierro forjado en una hornacina en piedra, cuentan que desde entonces pasó mucho tiempo encerrado en su casa y era conocido entre los vecinos, como el enjaulado.Tras su muerte la herida de aquella noche seguía sin cicatrizar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario