Pilar, muy conocida en la corte, era nieta del Marques de Estella Fernando Primo de Rivera y, por tanto, sobrina de Miguel Primo de Rivera, que hoy preside en bronce nuestra plaza mayor.
Pues el ultimo día de jornada de Feria de ese año, el 9 de Mayo, en la caseta del Marqués del Merito se pusieron de acuerdo para hacer al día siguiente una excursión a la Laguna de Medina, entonces abarrotada de gallaretas, a la que asistiría Pilar Cobo, de apenas diecisiete años, junto a su madre y su prometido, Carlos Silvela.
Manuel Mitjans, hijo de los duques de Santoña logró salvar a Ángeles Lopez de Carrizosa y un remero a Carlos Silvela. La búsqueda de Pilar Cobo de Guzmán fue inútil.
El trágico suceso corrió como la pólvora por Madrid, Cadiz y Sevilla.
Toda la noche y madrugada continuó la tarea por recuperar el cuerpo valiéndose de luces y encendiéndose hogueras alrededor de la laguna. El gobernador Militar de Jerez, Miguel Nuñez de Prado comunicó al comandante de Marina de Sanlucar que mandase algunos buzos para intentar localizar el cadáver, el cual no había salido a flote seguramente por la cantidad de limo y suciedad existente en el fondo.
Por medio de ordenes del juez instructor del distrito de Santiago, Manuel Otaño, se requisaron a los colonos de las fincas inmediatas redes para habilitar el rastreo de las aguas..
Poco después de las diez de la mañana del día 11, un obrero de la finca Las Cuevas, Jose Gil Benitez, avisó de que había visto el cuerpo y ayudándose de una caña, pudo comprobar que el cuerpo sin vida estaba a unos tres metros de profundidad junto a la lancha, finalmente fue extraída con ayuda de unos buzos que habían llegado de la comandancia de marina del Puerto de Sª María.
Una vez trasladado el cadáver en un ataúd blanco fue depositado en la Sala de autopsias del antiguo cementerio de Santo Domingo donde, una vez terminada esta operación, fue embalsamado por los médicos jerezanos Duran Moya y Duran Martinez.
Al día siguiente, a las siete de la mañana y después de un responso en la capilla del mismo cementerio, en un furgón fue llevado el féretro a la estación de ferrocarril, donde se trasladaría en un vagón del tren correo a la capital de España, siendo enterrada en el cementerio sacramental de S. Isidro, donde el sepelio constituyó un gran acto de protesta contra el destino.
Un año mas tarde, el joven que salvó a la jerezana Mimi Lopez de Carrizosa recibió por parte del Rey Alfonso XIII la gran cruz de la Beneficencia.
Cuentan que Pilar Cobo de Guzmán, la joven que vino a la feria a pasar unos días alegres y encontró la muerte, cuando aquel hombre la sacó ya inerte del fondo de la laguna, vestía traje blanco y conservaba en uno de sus dedos una sortija conformada con una calavera y dos tibias formando en aspa.
Por desgracía aquel fatidico día encontro la muerte en aquella tan conocida Laguna de Medina.
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